
Soy profesional en Psicología, con un profundo compromiso ético y clínico con la práctica psicoterapéutica desde una orientación psicoanalítica. Mi ejercicio se sostiene en un deseo permanente de formación y aprendizaje, entendiendo que la clínica no es un saber cerrado, sino un campo que exige estudio constante, supervisión y reflexión continua sobre la propia práctica.
Asumo la ética profesional y la confidencialidad como pilares fundamentales del trabajo clínico, reconociendo el espacio terapéutico como un lugar singular, que merece el mayor respeto y cuidado. Concibo la psicoterapia como un encuentro donde la palabra ocupa un lugar central, no solo como medio de expresión, sino como vía privilegiada para que el sujeto pueda desplegar su decir y encontrarse con lo propio.
Mi trabajo clínico desde esta perspectiva, implica sostener la escucha y la pregunta, permitiendo que la revelación de la palabra abra caminos de elaboración subjetiva. Habito profundo respeto por los tiempos del proceso analítico y los movimientos propios de cada tratamiento, comprendiendo que la intervención clínica no busca imponer sentidos, sino acompañar al sujeto en la construcción de los suyos.
Mi práctica se orienta por una posición ética que privilegia el cuidado del vínculo terapéutico, la responsabilidad frente a los efectos de la palabra y el reconocimiento de la singularidad de cada sujeto, entendiendo la clínica como un espacio donde habitar la palabra posibilita el encuentro con aquello que constituye la experiencia más íntima del sujeto.